Preguntas frecuentes

En esta sección vamos a contestar a las preguntas y dudas más frecuentes a las que nos enfrentamos al hacer por primera vez un gran viaje en bici.

Hay que saber modular lo que llevamos según la zona a la que vayamos y durante cuánto tiempo lo hagamos. Podemos hacer un viaje de bajo presupuesto haciendo acampada libre y comiendo de supermercado o, si nos lo podemos permitir, podemos viajar en bici sin renunciar a la comodidad de hoteles o restaurantes. Aunque algunas veces no es cuestión tanto de presupuesto sino de oferta.

¿Qué herramientas llevamos?

Además de una multiherramienta clásica con tronchacadenas, podemos llevar para viajes largos todo esto: dos llaves de conos, medidor de cadena, cables de repuesto de cambio y freno, pastillas de freno, cierres rápidos de rueda (alguna vez he perdido alguno al quitar la rueda para subir la bici a un coche o bus), un tornillo de repuesto para la tija del sillín, llave de radios, radios de repuesto, eslabones rápidos de cadena, un eje trasero de repuesto (se puede partir), lubricante de cadena, guantes y por supuesto cámaras, parches, disolución y bomba. Tampoco está mal una caja pequeña de plástico con varios tornillos de acero inoxidable y tuercas M6 y M5, así como bridas de plástico. Mención especial merece la herramienta sobresaltada en blanco en la foto, el extractor de casete de viaje de UNIOR. Permite quitar el casete con una herramienta que pesa unos gramos; se quita la rueda se coloca la herramienta, volvemos a colocar la rueda y pedaleando podemos aflojar la tuerca de cierre del casete. Esto es indispensable para poder cambiar los radios que hayamos partido.

¿Cómo hacemos para cocinar?

Para un viaje corto igual no compensa pero se ahorra mucho dinero y a veces, según qué lugares, está mejor lo que uno cocina que lo que sirven en restaurantes. Para cocinar yo llevo un hornillo de gas, en mi caso es un Primus multifuel, que además permite utilizar otros combustibles líquidos como alcohol, gasolina, etc. pero sólo como emergencia, si podemos es mejor usar siempre gas. Hay dos tipos de sistemas de roscado de botella de gas. Los de rosca como el Primus y los de clip como los Campingaz, son incompatibles entre sí aunque venden adaptadores, yo no los he probado. Encontrar gas muchas veces es un problema, ya que sólo se suele encontrar en Decathlon y en tiendas de montaña, ambos tipos de bombona son difíciles de encontrar según qué países. He conocido gente que cocina haciendo fuego con leña. Venden unas placas plegables que sirven para montar una cocina usando ramas pequeñas. El combustible es infinito, pero yo de momento no lo he necesitado y según qué países puede ser un problema.

Llevar el hornilllo se agradece bastante cuando hacemos acampada libre, poder cenar caliente o tomarse un café por la mañana antes de salir nos da la vida. Como utensilios de cocina llevo un cazo de aluminio revestido de teflón donde la tapa es una sartén, un plato de plástico, cubiertos de metal y una taza de plástico. Lo de la taza de plástico es importante, el metal reacciona creo con el café, vino, etc. y cambia el sabor de lo que estemos tomando. Sobre qué o cómo cocinar daré algunos consejos según mi experiencia.

Para hacer café he probado varios métodos tales como filtrarlo con un colador de tela, hacer café turco, etc. pero he llegado a la conclusión de que es mejor renunciar a un café excelente a cambio de ganar en simplicidad y facilidad de limpieza. Lo mejor es utilizar un café soluble, no es el café ideal pero ahorra tiempo y agua al no tener que limpiar después. Y según qué países el café soluble suele ser menos malo que el café molido que podamos encontrar en las tiendas.

A la hora de “comer” a medio día, casi nunca se suele parar a comer. No es interesante ni práctico pegarse una comilona a mitad del día. Voy comiendo continuamente cosas como frutos secos, galletas, fruta y algún bocadillo. Es a la hora de la cena, después del viaje cuando nos sentamos a cocinar y a comer. Como fondo de cocina siempre suelo llevar en las alforjas aceite de oliva, sal, pimentón de la vera y ajos. Además llevo siempre que puedo una botella de plástico, como las de refresco, llena de vino tinto. Un vaso de vino tinto a la hora de cenar después de un día de bici y una ducha bajo un árbol, nos devuelve a la vida. Aquí unas recetas de campaña:

  • Sopa de ajos. Rehogamos 5 ajos aplastados en aceite de oliva, añadimos 2 cucharadas de pimentón de la vera rehogándolo durante segundos sin que se queme, añadimos dos vasos de agua y cocemos hasta que los ajos están blandos, se aplastan con el tenedor y quitamos las pieles, añadimos sal al gusto. Con el fuego en marcha añadimos 2 huevos y trozos de pan, tapamos y dejamos reposar 5 minutos. Se come directamente del cazo con un vaso de vino.
  • Sopas de sobre. Funcionan muy bien y podemos siempre enriquecerlas con pan y huevos. Puré de patatas desidratado, de sobre. Gana muchísimo si antes cortamos unos ajos, los freimos en aceite, añadimos agua y hacemos el puré. 
  • Ensaladas. El cazo nos sirve como ensaladera, pero es bastante follón transportar hoja verde como lechugas, espinacas, etc…Son mejores las ensaladas como la griega, a base de vegetales de fruto que podemos transportar varios días. Un pepino, un tomate, un bote de olivas negras secas(que nos dura varios días) y el queso que encontremos por la zona nos sirven para montar una ensalada en cualquier lugar del mundo. Esto con media barra de pan integral es una cena excelente.
  • Pasta. Es otro plato con muchas variantes, sabroso y energético. Para no gastar mucho gas procuro llevar siempre pasta fresca. Aunque debe estar refrigerada, no se pierde por llevarla 3 dias en la alforja si va sin empezar. La pasta normal necesita más tiempo de cocción, pero nos permite transportarla indefinidamente. La pasta rellena también es muy buena opción, pues basta con hacerla con aceite y ajo, casi siempre la hago así para no complicar más la preparación, pero junto con los ajos podemos meter un tomate picado muy pequeño. Aceite, ajo y pimentón también funciona.
  • Arroz. No lo suelo usar porque gasta mucho gas. Hay quien lo deja reposar en agua caliente y luego lo hierve, o podemos usar arroz instantáneo, pero es caro y supone más plástico innecesario. El arroz da más juego que la pasta, se puede saltear con más cosas, añadir salsa de soja y hacer distintas preparaciones para variar de la monotonía de la pasta como fuente de hidratos. Pero por el tiempo de cocción, no lo uso.

¿Qué hacemos para conseguir agua?

Para transportar agua en la bici utilizo portabidones para botellas de 1.5l, así podemos colocar botellas convencionales de plástico, llevo dos. La marca es XLC y el modelo King Kong.

Portabidones XLC King Kong para botelas 1.5L

Además tenemos los sacos de agua tipo camelback. Yo utilizo uno de Ortlieb de 4 litros, que además viene con correas para llevarlo atado al portabultos, al cuadro o a las alforjas.

Ortlieb Water bag 4L

Por último, y en caso de emergencia, podemos consumir agua de cuya salubridad no estemos seguros. Es mejor evitar aguas estancadas, y en el caso de un arroyo cristalino no sabemos si en su cauce hay animales muertos o excrementos de éstos. Para potabilizar el agua hay tres métodos: hervir, usar pastillas de cloro y usar un filtro. La norma general es que usando al menos dos de ellos podemos consumir el agua con ciertas garantías; pero hay virus que pueden pasar el filtro y que no mueran con el cloro. El filtro podemos usarlo sorbiendo directamente a través de él o acoplarle una botella y pasar el agua presionando ésta. Nunca he tenido que usar el filtro, he preferido pasar sed y esperar a encontrar agua potable. Las pastillas de cloro las he usado algunas veces para consumir agua de fuentes en lugares remotos; las pastillas dan un sabor fuerte a lejía, como a agua de piscina; para los que viváis en Murcia no notaréis la diferencia con beber agua del grifo. También podemos dejar que el cloro se evapore después de actuar, pero lleva tiempo y en ese período pueden volver a reproducirse bacterias. Es casi imposible evitar enfermedades gastrointestinales cuando estamos de viaje en lugares donde no hay tanta higiene como aquí, o quizá aquí tenemos demasiada higiene y sufrimos al exponernos al mundo. 

Existe un cuarto método para potabilizar agua que no he probado: un aparato portátil de rayos ultravioleta. Es algo caro pero asegura una efectividad del 100% contra todo tipo de parásitos, virus y bacterias.

Filtro de agua y pastillas de cloro

¿Cómo dormir?

Dejando a un lado los alojamientos de pago, y si queremos dormir bajo techo, podemos usar redes sociales para viajeros como Couchsurfing o Warmshowers; esta última orientada a viajeros en bici. En ambos casos nos creamos un perfil donde hablamos sobre nosotros, subimos fotos y coleccionamos referencias de otros usuarios que bien han sido nuestros invitados en casa o nuestros anfitriones en otros viajes. Crear un buen perfil, así como escribir un mensaje personalizado y motivador a nuestro potencial anfitrión, son fundamentales para obtener una respuesta afirmativa a nuestra solicitud de alojamiento. Tenemos que tener en cuenta que no se trata de un alojamiento sin más, sino que se espera que compartamos nuestro tiempo con el anfitrión, se trata de socializar. Esta mecánica de socializar es bastante fácil en el caso de Warmshowers, ya que a ambas partes las une una pasión común y nuestro anfitrión conocerá perfectamente nuestras necesidades. Couchsurfing en mi opinión está demasiado masificado y lleno de perfiles abandonados de gente que se lo hizo alguna vez para dormir gratis. Warmshowers es mucho más eficaz, aunque a veces no encontramos usuarios según qué lugares.

Para dormir bajo las estrellas hay dos escuelas: la tienda de campaña y la hamaca. La hamaca tiene la ventaja de poder instalarse en cualquier suelo, mientras que a veces es difícil encontrar un terreno blando y plano para plantar la tienda. La hamaca es más ligera, nos ahorramos llevar colchón y junto con una lona “tarp”, que podemos usar como eventual refugio, nos sirve para eviar la lluvia. Sin embargo yo prefiero la tienda. No consigo dormir sobre una hamaca y lo más importante: la tienda nos da una sensación de refugio, de hogar, aislado del viento y cerrado que todos los humanos necesitamos. Pero esto es muy subjetivo, he conocido gente que duerme habitualmente en hamacas y no lo cambiaría por nada del mundo.

En cuanto al colchón o colchoneta, los autoinflables y compactos son ligeros, ocupan poco espacio y son muy cómodos, pero tarde o temprano acaban pinchándose y toca dormir en el suelo. Así que prefiero los clásicos aislantes enrollables, ahora hay materiales algó más mullidos y aislantes, pero aún así los primeros días se hace incómodo. Pero pasadas dos semanas nos acostumbramos, como pasa con todo.

¿Cómo nos duchamos? ¿Nos duchamos?

Aunque para muchos viajeros este aspecto no es importante, la gente se suele apañar con toallitas húmedas o similar, la ducha diaria, desde mi punto de vista, es casi más una cuestión de relax y confort después de haber estado 8 horas sobre la bici que de higiene. Irse al saco con la sensación de estar pegajoso no es agradable. Y aquí comienza toda una serie de técnicas para ducharse. Una ducha podemos hacerla con 2 litros de agua o con menos incluso, pero es buena idea llevar una bolsa para transportar agua o una ducha de camping que podamos colgar en un árbol y que tenga un pequeño grifo. Otra opción más sencilla, como yo uso botella normales de 1.5l de agua, es llevar un tapón extra agujereado con varios orificios a modo de ducha, así ahorramos todavía más agua. El reto es hacerlo cuando hace frío, pero podemos hervir agua y mezclarla con la de la botella para reducir así el sufrimiento. Si lo hacemos sobre tierra es preferible usar jabones biodegradables y buscar broza u hojas secas para no llenarnos los pies de barro. La toalla, siempre a mano, debe ser de microfibra para que seque rápido y no acabe oliendo mal. 

Ducha de camping de 20 litros

¿Qué llevamos de ropa?

No podemos llevar una muda distinta para cada día del viaje, a menos que sea un viaje de 3 ó 4 días. Debemos además evitar el algodón, es muy cómodo y agradable, pero no es tan inerte como las fibras sintéticas y acaba oliendo mal si no se lava y seca adecuadamente. Usar ropa “deportiva” de fibras sintéticas es en mi caso la mejor opción. Se lavan muy bien gastando poca agua, con un poco de jabón sueltan toda la suciedad y secan muy rápido. En cuanto a la ropa interior podemos hacer lo mismo: evitar y el algodón  y usar, por ejemplo, bañadores de natación. 

Si hace buen tiempo podemos hacer colada cada tarde después de pedalear, al día siguiente estará seco, pero hay que tener cuidado con el rocío según qué zonas, mejor poner a secar en una zona con techo si hay humedad y por la noche baja mucho la temperatura. Si la ropa no está seca por la mañana podemos atarla a las alforjas y llevarla ahí hasta que termine de secar. Cuando hace mal tiempo y no podemos secar ropa, una buena técnica es usar una camiseta para sudar cuando vamos en bici durante varios días y usar una limpia después de la ducha para dormir. Cuando tengamos ocasión lavamos todo. Un útil muy bueno para lavar ropa es el cubo plegable. Está hecho de tela impermeable y un alambre de acero, plegado tiene el tamaño de la palma de la mano y desplegado nos permite dejar a remojo la ropa, lo que mejora bastante la calidad del lavado.

Cubo plegable de tela impermeable

¿Cómo meto la bici en el avión?

Muchas veces el regreso del viaje o la partida, o ambos, pasan por meter la bici en el avión. Hace años llevar una bici en avión no suponía un coste extra, pasaba como una pieza de equipaje más, dependiendo de la compañía había que avisar a la hora de comprar el billete y a veces pagar algo. Hoy en día llevar una bici es algo que, como norma general, disgusta a las compañías aéreas, por lo que se castiga con altos precios por llevar la bici con nosotros, muchas veces llegando a costar más que el propio billete; esto sucede sobretodo en las lowcost. Algunas veces, pagar o no depende simplemente de la persona que esté en el mostrador de facturación, y en algunas compañías no está claro qué hacer con las bicis. Intentar disimular la bici en una caja de otra cosa puede funcionar. Muchas compañías cobran un extra por equipaje deportivo; permiten llevar maletas que parecen frigoríficos a parejas que van de luna de miel, pero una bici empaquetada y que ocupe menor espacio es un problema. He visto muchas trifulcas en aeropuertos a la hora de facturar con gente que llevaba sólo una maleta; en la que llevaban raquetas de tenis o una bolsa de submarinista con la máscara y aletas, y han tenido que pagar un recargo por equipaje deportivo. 

Después de pagar nos queda empaquetar la bici para volar. El empaquetado debemos hacerlo pensando en que la bici será lanzada desde lo alto del avión al suelo o que pasará por encima de ella un Airbus A380. Lo ideal es buscar una caja de cartón, podemos pedirla en una tienda de bicis aunque no siempre hay. Lo que yo hago en este caso es llevar un rollo de cinta de embalaje y buscar cartones por los contenedores. Con cinta, cartones y una navaja podemos ir protegiendo poco a poco la bici hasta conformar una especie de caja. Debemos pensar también cómo vamos al aeropuerto con la bici embalada en una caja. Yo enrollo los cartones y los sujeto con los pulpos a la bici, en el caso de la caja es más complicado. Si no podemos ir por nuestros medios deberemos tomar un taxi.

Para empaquetar la bici hacemos lo siguiente:

  • Desmontar la rueda delantera, el portabultos delantero y el guardabarros si lo llevase. Saco además la potencia de la horquilla y fijo el manillar con bridas al cuadro. Esto reduce la envergadura de la bici y lo hace todo más sencillo. 
  • Desmonta pedales o si llevamos bielas de eje hueco quitamos en su lugar las bielas.
  • Desmontamos la patilla del cambio del cuadro, dejándola fija al cambio para que no se pierda. Si la bici es de acero y no lleva patilla. Ponemos el desviador en el plato pequeño para que quede menos expuesto.
  • Quitamos el sillín, ya que suele no bajar hasta abajo.
  • Quitar un poco de aire, pero poco, solo para que no esté al máximo. Las bodegas suelen ir presurizadas y además sin climatizar, por lo que es difícil que explote una rueda. A veces he olvidado desinflarlas y no ha pasado nada, igual que nunca ha reventado ninguna botella de plástico con líquido o gel. Además la rueda inflada protege la llanta de golpes.
  • Una vez hecho esto ponemos todo junto, separamos la rueda del cuadro con un cartón y usamos cualquier resto de embalaje que hayamos podido conseguir por el aeropuerto para fijar partes y que nada quede suelto. Todas las piezas pequeñas sueltas como cierres de rueda, tornillos etc…los metemos en una bolsa atada al cuadro.
  • Sólo nos queda cerrar la caja o componer el paquete que hayamos creado con cinta de embalaje.